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127 tormenta eléctrica… - Anotó con una extraña mezcla de desgana,
miedo y emoción.
Se
habían cumplido las ciento veintiséis predicciones anteriores.
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¡Ciento veintisiete!
Quiso
sorprenderse, pero ya no podía. Cuando empezó con la lista lo primero que le
pareció fue una soberana estupidez. De eso hacía sólo quince días.
La
encontró de casualidad. Compró un libro de esoterismo, más por echar unas risas
que porque creyera en esas cosas, y venía dentro. Escrita a mano. La caligrafía
daba a entender que la mano que escribió aquello había acumulado todos los
temores conocidos por la humanidad y un par de ellos nuevos.
Le hizo
gracia. Más de la que él esperaba al comprar el libro. Y, más por continuar con
la broma que por interés, decidió ir anotando cuántas de aquellas cosas se
cumplían. Había ciento veintisiete predicciones a cumplirse antes del día
quince de noviembre. Absurdo. Esa era la palabra que le vino a la mente en
primer lugar. Para el día quince faltaban un par de semanas.
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Ciento veintisiete… - Repitió en voz alta. Como tratando de convencerse
de que aquello no era más que fruto de la casualidad. La desgana con la que
salió el número de su boca no era la mejor manera de convencer a nadie.
Aquella
cifra quedó merodeando por allí, mientras el observaba las luces de la ciudad.
Tras aquellas luces, pensó, hay cientos de historias, de familias, de risas, de
lágrimas… Y todas ellas ajenas a su futuro más inmediato.
Texto: Ramón Escolano
Foto: Diego J. Escolano