martes, 13 de enero de 2015

Bilbao visto por un alicantino (IV). Obras son amores...

Cómo pasa el tiempo. Parece que fue ayer, sin embargo hacía ya un año de mi anterior visita a Bilbao. De esa, y otras anteriores, surgieron las entradas-guía en este mismo blog, para aquellos que no conozcáis la ciudad y queráis unas pequeñas orientaciones.

En este caso, hablaré de detalles que me gustan, de obras acabadas, y un poco de gastronomía. Espero que os guste y os resulte interesante. Vamos allá.

ACABANDO OBRAS.
El año pasado, encontré dos grandes obras inacabadas, el nuevo San Mamés y Dorre Barriak, unos rascacielos de viviendas, curiosamente muy cercanos al estadio del Athletic. De modo que os pongo aquí algunas fotos de ambas obras ya finalizadas, y he de deciros que -sobre todo San Mamés- bien merece una visita calmada, y como las torres están apenas a dos manzanas, pues aprovecháis y las visitáis también. Ah!, entre el estadio y las viviendas, tenéis algunos edificios chulos, la nueva escuela de ingenieros, la antigua, la antigua feria de muestras, el muy antiguo (y en uso) hospital de Basurto...

San Mamés

San Mamés

San Mamés

San Mamés

San Mamés

San Mamés

San Mamés

Dorre Barriak

Dorre Barriak

Hospital de Basurto

El año pasado me quedó pendiente una visita a una obra recién acabada. Se trata de la remodelación del Mercado de la Ribera (el mercado central de Bilbao). Una magnífica restauración, y un lugar muy agradable. Os dejo algunas fotos.





















domingo, 27 de julio de 2014

Los Tesoros del "Jorge Juan" en peligro

Cualquier alicantino que tenga aproximadamente mi edad, o sea mayor que yo, si oye hablar del "Instituto", seguramente pensará en un instituto, el Jorge Juan. El decano de todos los institutos, y prácticamente el único hasta hace relativamente pocos años.  Como se explica en otros artículos que relaciono al final, su creación data de mediados del siglo XIX (sí, diecinueve), si bien su actual ubicación se remonta a 1950, y el nombre (mejor nombre, imposible), a 1960.

Desde siempre, ha sido parte fundamental tanto de la historia con mayúsculas de la ciudad de Alicante, como de las miles y miles de pequeñas historias personales de los miles y miles de alumnos que poblaron, y pueblan sus aulas. Yo, que no he sido alumno del Jorge Juan, reconozco como mías muchas de ellas, y es que, al menos en mi época de escolar, esas historias trascendían fuera de sus paredes. Desde cualquier otro centro escolar se miraba al Jorge Juan con cierto respeto y consideración.

Y, desde hace algún tiempo, según me cuenta mi amigo Nacho Sendón, profesor del centro y ex alumno del mismo, el Jorge Juan languidece. La crisis, y esas soluciones ingeniosas para sacarnos de ella, que pasan siempre por quitar dinero de donde más falta hace para ponerlo donde sobra, están favoreciendo que este centro, patrimonio histórico y cultural de TODOS los alicantinos vaya quedando en una situación de casi olvido y menosprecio que sin duda no es la que se merece.

Hace unos días tuve la fortuna de poder visitar el Jorge Juan. Acompañado, muy bien, por Nacho, Alacantí de Profit, también ex alumno, y sobre todo gracias a la cortesía de sus director, don José Miguel Baeza, del que recibimos todas las facilidades del mundo.

Para mí, lo reconozco, fue una experiencia muy grata. Visitar ese edificio de la mano de los magnificos guías, Nacho y José Miguel, y escuchando los acertados apuntes y recuerdos de Alacantí os aseguro que es muy enriquecedor. Y también fue una visita sorprendente. Me encontré con un edificio que da la sensación de estar muy bien construido, con unos ambientes muy agradables, unos materiales muy funcionales y resistentes (todo el azulejo de las paredes es el original de 1950, por ejemplo), unos rincones muy modernos, y otros que nos remontan a otras épocas, más juveniles para el edificio, pero tal vez menos felices para la población, como la marca en la que se levantaba el muro que separaba a las chicas de los chicos, en los años en que era impensable la educación mixta.

Pudimos visitar cuanto quisimos, subimos a los tejados, comprobamos no solo la situación privilegiada en la que está ubicado, sino la magnífica integración con la ciudad...y la cosa, siendo ya de una capital importancia, no quedó ahí, porque pudimos disfrutar de parte de los fondos educativos centenarios del centro. Una bilbioteca sencillamente impresionante, unos laboratorios de física y química con instrumentos y productos muy antiguos, algunos del siglo XIX, libros añejos, exposiciones de fósiles, animales disecados...

Eso, todo eso y -intuyo- mucho más es el Jorge Juan. La emoción, el orgullo, que en todo momento aprecié en Nacho, José Miguel y Alacantí se me contagió, y los hice míos, porque creo que es el orgullo y la emoción que todos deberíamos sentir ante una institución importantísima de nuestra ciudad, y a la que inmediatamente debemos poner en su lugar, en el lugar que se merece por méritos propios.

Me queda la duda de que mis fotos puedan transmitir todo lo que acabo de contaros, pero confío en que os podréis hacer una idea. En todo caso, por favor, impidamos  que el Instituto, nuestro instituto, languidezca hasta morir.



La fachada principal, es una parte del paisaje de nuestra ciudad


Los arcos dan personalidad propia al edificio








Un ángulo muy moderno y fotogénico


Los azulejos originales que marcan la estética del interior del edificio, como el primer día



Desde la azotea




La antigua cabina de proyección del salón de actos








Lugar por el que pasaba la pared que separaba a los chicos de las chicas. Juntos, pero no revueltos





Encontrado en un rinconcito (¿cómo no?) por quién encuentra todos los detalles, Alacantí de Profit


Animales disecados


El salón de actos


La imponente bilbioteca



Nacho mostrándonos los "tesoros" del laboratorio de química











Pesas en el laboratorio de física



Y otra sorpresa: un aparato de rayos x portátil, usado en la primera guerra mundial, e inventado por un español




Un grupo escultórico de Carrillo


Las escaleras, las famosísimas escaleras del Jorge Juan, "decoradas" por algunos descerebrados



Esta es una de las vistas desde el Jorge Juan. No se puede pedir más




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