domingo, 5 de febrero de 2012

Manifiesto por un consumo solidario


Los sindicatos han convocado una huelga de consumo para el día 18 de febrero. Los miembros del grupo REdSISTENCIA apoyamos dicha huelga, pero queremos aportar nuestras propuestas para una movilización más general, continua y, a la larga, eficaz.

Esas propuestas se concretan en el “Manifiesto por un consumo solidario”

Manifiesto por un consumo solidario.

Compañer@s trabajador@s,

Nadie ignora la agresión que, desde hace muchos años, venimos padeciendo por parte de todos los estamentos del poder, fundamentalmente el económico. Tras años de salarios congelados, el colectivo de trabajadores públicos, ha visto cómo, se le han aplicado recortes en dos ocasiones en poco más de un año. En estos momentos, la situación se agrava dramáticamente con los recortes en los servicios que se prestan a los ciudadanos.

El resto de trabajadores en toda Europa, pero con mayor virulencia en nuestro país, padece las consecuencias de un aumento continuo del paro, una mengua en sus salarios y condiciones laborales, y serias pérdidas en sus derechos sociales y sindicales.

Y esto no ha hecho más que empezar.

Al mismo tiempo, los trabajadores del sector público sufren una campaña de menosprecio a su trabajo, no desprovista de calumnias y medias verdades, presentándolos frente al resto de los ciudadanos como un grupo de privilegiados, vagos e incompetentes; como unas rémoras que están impidiendo la recuperación económica del país. Esta campaña puede hacerse extensiva al resto de trabajadores, enfrentándolos a los desempleados por el mero hecho de tener trabajo: “Divide y vencerás”. Es un lema militar, que se aplica de modo natural en esta crisis-guerra-lucha de clases.

Al poder les conviene que estemos divididos, que no seamos capaces de fijar nuestros verdaderos objetivos, y que no sepamos discernir quienes son los enemigos en esta lucha. Lamentablemente, lo están consiguiendo.

Sin embargo, los grandes cerebros del FMI y el Banco de España empiezan a advertir que con tanto recorte se retraerá el consumo. Y sin consumo, no podrán arrancar las economías de los países, generando más desempleo. Y -lo que realmente les importa- no se podrá pagar la deuda.

No sería raro que esas mismas instituciones acabaran por acusar a los empleados públicos de desacelerar la recuperación del país. ¿Por qué no iban a hacerlo una vez más? Ya les acusaron de vivir por encima de sus posibilidades. Aún les acusan de ser un lastre para la economía. Y ahora, podrían ser los responsables de la caída del consumo, puesto que, aun viendo mermados sus ingresos, continúan estigmatizados por el sambenito de ser unos privilegiados al mantener sus puestos de trabajo. Acusaciones todas, de la primera a la última, falaces.

Por todo lo anterior, queremos proponeros un cambio en nuestros hábitos de consumo. Consumamos en la medida de nuestras posibilidades, pero hagámoslo de un modo “creativo”, pensando con detenimiento a quién favorecemos con cada compra que hacemos.


Esta es nuestra propuesta:

Consumamos lo que necesitamos pero favoreciendo, siempre que podamos, a los pequeños comercios, negocios y empresas, impidiendo al mismo tiempo, que la Banca siga lucrándose de forma usurera con nuestro consumo.


Si la compra resulta es un poco más cara, debemos pensar que esos pocos euros que ahorramos consumiendo en grandes empresas se detraen, en parte, de las condiciones laborales de sus trabajadores, de las inversiones poco limpias de esas empresas, de la explotación indiscriminada de la agricultura, la pesca y la ganadería. No debemos tolerar que nadie use tu dinero para presionar al gobierno con el objetivo de conseguir mayores beneficios para ellos y mayores recortes para nosotros.

Pensemos también en el colectivo al que –en cierto modo- ayudaríamos. Los autónomos y pequeños empresarios son el patito feo de nuestra sociedad. La patronal los pone por delante en sus negociaciones, puesto que efectivamente son los más desfavorecidos, pero se olvidan de ellos en sus reivindicaciones, que pasan siempre por pedir peores condiciones laborales para los trabajadores. Estas peticiones en nada favorecen al pequeño comerciante, al autónomo, al pequeño empresario que ve cómo le pisotean los mismos que dicen defenderlos, haciéndoles competencia desleal, presionando a la baja con precios inasumibles, imponiendo horarios que ellos no pueden seguir.

Nada pueden imponernos acerca de nuestro consumo. Nuestros conciudadanos, que lo están pasando tan mal o peor que nosotros, se verían favorecidos, y aquellos que dicen defenderlos no podrían decir nada, pues eso es lo que haríamos: defender lo que ellos afirman defender.

Por todo ello, si estás de acuerdo con nosotros:

  • Procura consumir, siempre que sea posible, en los comercios de tu ciudad. Los tienes cerca y aunque gastes algo más, lo estás invirtiendo en calidad de vida para todos. De esta forma no subvencionarás a quien te insulta abiertamente, como el dueño de la cadena Mango o Adolfo Domínguez, entre otros. Los beneficios de estas cadenas los mantienen en una auténtica posición de privilegio desde la que pueden hacer mucho daño a toda la ciudadanía.
  • Si no queda más remedio que acudir a una gran empresa o comercio, intenta averiguar cuáles de ellas tienen mejores condiciones laborales, cuáles explotan menos el medio ambiente, cuáles pertenecen o no a grupos de presión. Intenta no cribar sólo por el precio, porque cualquier euro que ahorremos hoy, puede ser pan para hoy y hambre para mañana.
  • Procura comprar en aquellos comercios o empresas que facilitan el consumo a los desempleados, mediante descuentos o facilidades en el pago. No hay demasiadas aún, pero estamos convencidos de que, si con nuestro apoyo facilitamos su labor y la difundimos, cada vez habrá más.
  • Trata de pagar siempre en efectivo, sobre todo en el pequeño comercio. Conseguiremos dos objetivos: que el comerciante no tenga que pagar comisiones por la venta y que su banco deje de ganar dinero con operaciones a crédito por las que nos cobran intereses que superan la usura.
  • Plantéate cambiar de banco. Busca uno que no invierta en asuntos sucios como especular con alimentos, presionar con la deuda de un país o invertir en armas. La banca ética puede ser una opción, pero no es la única. Hay que informarse, porque no toda la banca es igual. Si somos clientes de un banco cuyos dirigentes aconsejan la reducción de más prestaciones sociales o laborales, debemos plantearnos recortarles a ellos sus beneficios.

En nuestras manos está. Podemos conseguirlo. Podemos poner nuestro pequeño grano de arena, humilde, pero creativo, social y solidario.

HAZ DEL CAPITALISMO TU CLIENTE







domingo, 13 de noviembre de 2011

Reencarnación



Fly I
Vaya… Pues parece que todo eso de la reencarnación no era palabrería barata.


Aunque he de reconocer que no esperaba algo así. ¿Tan mala ha sido mi anterior vida para acabar de este modo? Yo creo que no.


Siempre he ido a mis cosas, sin meterme con nadie. Al menos sin mala intención. Que siempre están los delicaditos que te miran mal. Pero aunque no haya sido una vida ejemplar, tampoco creo que merezca esto, sinceramente…


Habrá que asumirlo, eso sí. Soy humano, ya está. Lo he dicho. Es lo único que me queda. Eso y poder hacer fotos a mocetonas como ésta. ¡Tía buena! ¿Dónde estabas tu en mi otra vida?




Texto: Ramón Escolano
Foto: Diego Escolano

jueves, 10 de noviembre de 2011

Un nuevo día

Nuevo día. Foguera Hernán Cortés

Un nuevo día. Con esa premisa se levanta toda la humanidad cada día. Los optimistas lo lanzarían a los cuatro vientos: ¡Un nuevo día! Y casi podrías ver bailar a las letras con los signos de admiración.
Los pesimistas lo mascullarían: Un nuevo día… Cada palabra desfilaría como un miembro de un cortejo fúnebre. Cada punto suspensivo sería una palada de tierra sobre el ataúd.
Yo…
Yo ayer era de los del primer grupo. Estaba lleno de entusiasmo. Íbamos a hacer historia. A abrir nuevos caminos. A destrozar todas las fronteras conocidas.

  • ¡A cien años desde este preciso instante! – Grité
  • Cálmate, Bill, aún quedan unos minutos.
De eso se trataba. Seríamos los primeros en reventar las leyes de la física. En hacer realidad el sueño de tantos científicos. Iba a viajar en el tiempo. Cien años hacia el futuro.
Nos habíamos trasladado a otro país, con el fin de evitar influir en acontecimientos de futuros descendientes, como tú Paul. Mi pequeño Paul…

Y no hizo falta. No hubo nada en lo que influir.  Y no porque no haya un futuro. Cosa que sigue siendo igual de incierta hoy, de lo que lo podía ser ayer.
Algo falló. No debía. No podía. Pero pasó. Alguien dijo que Dios juega a los dados con la Humanidad. Y es cierto, pero lo hace con los dados trucados. Es un tahúr con un sentido del humor muy macabro.

Seguro que a él le hará mucha gracia nuestro error. Incluso dirá que no hemos fallado del todo. El giro de los acontecimientos me ha llevado a este punto. Soy un hombre de treinta y cuatro años, con apariencia de uno de ochenta, pero con la “biología” de uno de ciento treinta y cuatro. Esa es la ironía. Sí he viajado cien años hacia el futuro, con el inconveniente de que he sido el único que lo ha hecho.

Dudo mucho que recibas esta carta, Paul. Os dirán que he muerto como un héroe. Os entregarán una bandera doblada y alguna medalla.
Y yo… Yo ni siquiera creo que pueda acabar de escribir… Moriré a temprana edad en un cuerpo con demasiada. En un lugar extraño, lejos de ti. Sin haberte conocido más que por una triste ecografía…





Texto: Ramón Escolano
Foto: Diego escolano

martes, 8 de noviembre de 2011

127 tormenta eléctrica

Tormenta sobre Alicante. 29/08/11

-         127 tormenta eléctrica… - Anotó con una extraña mezcla de desgana, miedo y emoción.
Se habían cumplido las ciento veintiséis predicciones anteriores.

-         ¡Ciento veintisiete!

Quiso sorprenderse, pero ya no podía. Cuando empezó con la lista lo primero que le pareció fue una soberana estupidez. De eso hacía sólo quince días.
La encontró de casualidad. Compró un libro de esoterismo, más por echar unas risas que porque creyera en esas cosas, y venía dentro. Escrita a mano. La caligrafía daba a entender que la mano que escribió aquello había acumulado todos los temores conocidos por la humanidad y un par de ellos nuevos.
Le hizo gracia. Más de la que él esperaba al comprar el libro. Y, más por continuar con la broma que por interés, decidió ir anotando cuántas de aquellas cosas se cumplían. Había ciento veintisiete predicciones a cumplirse antes del día quince de noviembre. Absurdo. Esa era la palabra que le vino a la mente en primer lugar. Para el día quince faltaban un par de semanas.

-         Ciento veintisiete… - Repitió en voz alta. Como tratando de convencerse de que aquello no era más que fruto de la casualidad. La desgana con la que salió el número de su boca no era la mejor manera de convencer a nadie.
Aquella cifra quedó merodeando por allí, mientras el observaba las luces de la ciudad. Tras aquellas luces, pensó, hay cientos de historias, de familias, de risas, de lágrimas… Y todas ellas ajenas a su futuro más inmediato





Texto: Ramón Escolano
Foto: Diego J. Escolano


No puedes contarle esto a nadie…


Por el claro que dejaban las nubes vio como desaparecía la nave nodriza. Con la misma  velocidad apareció en su mente un pensamiento. Una consigna: “No puedes contarle esto a nadie…” Esa frase retumbó durante unos instantes por su cabeza como el eco en los Alpes. 
¿Cómo iba a contarlo? ¿Quién iba a creerle? Cerró la puerta de la terraza sin mirar más al firmamento. Con la esperanza de que todo hubiera sido un mal sueño. Con la esperanza de que mañana tuviera una resaca monumental…en lugar de notar como le palpitaba aquella cosa que le habían introducido en la base del cráneo…




Texto: Ramón Escolano
Foto: Diego J. Escolano